Tres años luchando por una educación integradora. Es el tiempo que lleva batallando Mª José Abad con la Delegación de Educación para que su hija Natalia, de 5 años, sorda de nacimiento, tenga a una intérprete en Lengua de Signos en su clase en un centro concertado. Lleva un mes recogiendo firmas y ya ha llegado al centenar.
Natalia necesita que una persona le traduzca todo lo que pasa en su 'cole', para poder desarrollarse como el resto de sus compañeros. Acaba de terminar Educación Infantil (etapa no obligatoria) donde la familia pagó un intérprete durante esos años para que estuviese en el aula de Natalia. A partir de ahora -la educación es obligatoria de 6 a 16 años-sus padres reclaman que la consejería a suma este coste. "Lo único que pido es un mediador dentro del aula, no es una utopía, es lo que dice la ley", dice María José.
Carencias en los centros
La Junta, por ley, tiene que cubrir las necesidades de los niños con discapacidades auditivas en los centros públicos. Natalia va a empezar primero de Primaria, pero el colegio de ella, el Buen Pastor, es concertado y no cuenta con esa prestación.
Sevilla tiene centros públicos con servicios especiales para sordos, pero según María José los intérpretes sólo están parte de la jornada escolar y ella considera que no es suficiente para garantizar la escolarización de su hija en igualdad. "Tienen que poner a un mediador para todas las materias, no sólo unas horas". Por eso se niega a llevar a su hija a un centro público. "No hay suficientes intérpretes y si la llevo a un centro público no me permitirán que yo pague a mi propio mediador", explica.
Mientras, Natalia ya comienza a hablar y se entienden con todos sus compañeros de clase: han aprendido con ella el lenguaje de signos.
EL APUNTE
Lenguaje Bimodal y Lengua de Signos
El lenguaje bimodal es un híbrido entre el de los signos y el lenguaje oral. Lo emplean los intérpretes en los centros públicos porque es más fácil de enseñar y más útil para padres oyentes. La comunidad de sordos lo rechaza: "Es como hablar 'espanglish' no se entiende", dice María José.
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Los niños que reciben un implante coclear antes de los 18 meses de edad tienen una mejor capacidad para oír, comprender el sonido y la música, y hablar, que los niños a los que se les implanta de forma más tardía, según indica un estudio.
